El plástico
¿El plástico es malo?
No cabe duda de que el plástico se hizo imprescindible en nuestro día a día. Estamos rodeados de objetos fabricados con algún tipo de polímero termoplástico o mezcla de ellos y con otros compuestos y aditivos añadidos que mejoran o modifican las características del material para la aplicación que se le quiere dar.
El plástico apareció en 1860 y desde la segunda mitad del siglo XX se consideró un material innovador, además de ser impermeable, resistente, ligero, buen aislante y relativamente barato. Presenta muy buenas propiedades que, de momento, ningún otro material puede suplir.Debido a estas características y su versatilidad, su producción alcanzó cifras sorprendentes y sobrecogedoras, teniendo en cuenta el impacto sobre el medio ambiente que este material genera. En el mundo, en los años 50 se producían unos 2 millones de toneladas de plástico al año y en la actualidad esa cifra aumentó hasta los 370 millones de toneladas. Si se sigue a este ritmo, se estima que en 2035 se alcanzará el doble de esta producción y unos 15 años después es posible que la cifra se cuadruplique.
Los residuos plásticos suponen un grave problema medioambiental porque son muy resistentes a la degradación si se dejan a la intemperie. Según datos de la ONU, se estima que, aproximadamente, se consumen 5 billones de bolsas de plástico en todo el mundo cada año.
A causa de la luz (fotodegradación) este tipo de residuo se convierte en microplásticos (partículas de hasta 5 mm) que se acumulan principalmente en el mar, convirtiéndose en un problema global. Se estima que más del 80 % de la basura del mar es plástico. Según un informe de la OCU se encontraron microplásticos en el 68 % de 102 alimentos marinos analizados.
¿Cómo podemos reducir el consumo de plástico?
En relación al reciclaje, en España el 42 % de los materiales plásticos reciclados se reutiliza en materiales para la construcción (tuberías, perfiles, etc.); un 23 % a otros mercados (calzado, perchas), el 14 % se emplea en nuevos envases, otro 9 % se destina a mobiliario urbano y un 6 % a bolsas de basura. El 6 % restante es para automoción, agricultura y otros.
El primer paso para reducir los depósitos de plástico en los vertederos mediante el reciclaje es separarlos en origen y para ello se necesita la colaboración ciudadana y de las empresas.

